Libros para conocer 50009

Pero mi vida sexual era de pena. Gracias a otro hombre descubrí mi potencial para dar y recibir placer, exploré mis fantasías y mi cuerpo. Quince años casada, tres hijos. Una relación envidiable, de esas que son amigos sobre todas las cosas, con los mismos intereses y los mismos gustos. Pero algo faltaba. Era la típica mujer casi asexual, fruto de una crianza que yo creía moderna, por aquello de que me explicaron muy bien cómo se hacen los niños y todo eso, cuando en realidad lo que deberíamos saber es que los niños hay que hacerlos preferiblemente sintiendo placer. Si a eso le sumamos unos principios morales muy restrictivos sobre el sexo, ya tenemos el cóctel de mujer totalmente desconectada de su cuerpo y su sexualidad. Tuve relaciones sexuales solo con mi marido, apenas había tonteado de adolescente, algunos morreos y un par de toqueteos que no llegaron a mayores. Nunca me masturbé, aunque sí recuerdo despertarme alguna vez en mitad de la noche excitada.

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Los 20 juguetes para avivar la pasión: estimuladores femeninosestimuladores masculinos y sexo seguro. Lo mejor es que cada individuo elija desde su gusto o su placer. The big book of legs. El gran libro de las piernas. Las piernas femeninas son un gran fetiche, desde la punta de los pies hasta el tope de los pantis. A lo largo de la historia en muchas culturas la jamón femenina no la masculina, esto es un gran misterio se mantuvo tapada y se la trató como bebedero de concupiscencia para los hombres, aun que llego a convertirse en una obsesión sexual. En la época victoriana la palabra pierna estaba proscrita de las conversaciones y se tapaba pudorosamente las patas a pianos, sillas o camas, supongo que para evitar que los reprimidos caballeros de esa edad tuvieran un ataque de lujuria. Estoicismo en el tocador.

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